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· Por Sergio Bermúdez

Copias de seguridad de tu web: la estrategia que nadie revisa hasta que la necesita

Tener copias de seguridad no basta: hay que saber qué se copia, dónde se guarda y si se puede restaurar. Guía práctica con la regla 3-2-1.

Casi todos los negocios creen tener copias de seguridad de su web. Pocos saben responder con seguridad a tres preguntas: qué se está copiando exactamente, dónde se guarda y cuándo se comprobó por última vez que se puede restaurar. Las copias de seguridad solo se valoran el día que hacen falta, y ese día es tarde para descubrir que no funcionan.

Qué puede salir mal

No hace falta un ataque sofisticado para perder información:

  • Un error humano: alguien borra una sección, sobrescribe un archivo o ejecuta una actualización que rompe la base de datos.
  • Un ataque automatizado: malware o ransomware que aprovecha una vulnerabilidad conocida.
  • Un fallo del proveedor: servidores que se caen, incidentes en el centro de datos o, simplemente, un hosting que cierra.
  • Un impago o problema administrativo: si la cuenta del hosting se suspende, las copias guardadas en el mismo sitio también desaparecen.

Qué hay que copiar

Una web no es solo “la web”. Normalmente incluye:

  • La base de datos: clientes, reservas, pedidos, contenido. Suele ser lo más valioso y lo que más cambia.
  • Los archivos subidos: imágenes, documentos, facturas en PDF.
  • El código: idealmente en un repositorio con control de versiones, lo que ya actúa como copia.
  • La configuración: variables de entorno, ajustes del servidor, configuración de dominios y correo.

Si solo se copian los archivos y no la base de datos (o al revés), la copia está incompleta.

La regla 3-2-1

Es el estándar más extendido y sigue siendo válido:

  • 3 copias de los datos: la original y dos copias.
  • 2 soportes o servicios distintos: por ejemplo, el propio servidor y un almacenamiento externo.
  • 1 copia fuera del proveedor principal: si todo está en la misma empresa, un problema con esa empresa lo afecta todo.

Frecuencia: depende de cuánto puedes perder

La pregunta clave es: si mañana hubiera que restaurar, ¿cuántas horas de datos podrías permitirte perder? Una web de contenido que cambia una vez al mes no necesita lo mismo que un sistema de reservas en plena temporada.

Para un negocio con reservas o pedidos online, lo razonable suele ser una copia diaria como mínimo, y en muchos casos copias automáticas cada pocas horas de la base de datos.

Retención: no guardes solo la última

Si la única copia disponible es la de anoche, y el problema empezó hace una semana sin que nadie lo notara, esa copia ya está “contaminada”. Conviene mantener varias versiones: diarias de la última semana, semanales del último mes y mensuales de varios meses atrás.

La parte que casi nadie hace: probar la restauración

Una copia que nunca se ha restaurado es una suposición, no una garantía. Al menos un par de veces al año, conviene restaurar una copia en un entorno de pruebas y comprobar que la web arranca, que los datos están completos y cuánto tiempo lleva el proceso.

Ese tiempo es importante: si restaurar lleva un día entero, es un día sin poder operar.

Qué preguntar a tu proveedor

  • ¿Qué se incluye exactamente en las copias?
  • ¿Con qué frecuencia se hacen y cuántas se conservan?
  • ¿Dónde se almacenan? ¿En el mismo servidor?
  • ¿Cuánto se tarda en restaurar y quién lo hace?

Si las respuestas son vagas, es una buena señal de que conviene revisarlo antes de necesitarlo.

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