“¿Cuántas visitas tiene mi web?” es la pregunta que casi todo el mundo hace, y probablemente la menos útil. Una web con muchas visitas que no generan contactos ni reservas no está funcionando. Una con pocas visitas, pero muy cualificadas, puede ser un gran canal de ventas.
Empieza por el objetivo, no por la herramienta
Antes de instalar nada, define qué significa que tu web “funcione”. Para la mayoría de negocios es una de estas acciones:
- Una reserva o compra completada.
- Un formulario de contacto o petición de presupuesto enviado.
- Una llamada o un mensaje de WhatsApp iniciados desde la web.
- Una consulta de cómo llegar al local.
Esas acciones son tus conversiones, y todo lo demás se interpreta en relación con ellas.
Las métricas que sí importan
Conversiones y tasa de conversión. Cuántas personas completan la acción clave y qué porcentaje del total de visitas representan. Es el indicador principal de si la web cumple su función.
Origen del tráfico. Búsqueda en Google, Google Maps, redes sociales, campañas de pago, enlaces de otras webs. Saber de dónde vienen los usuarios que convierten te dice dónde invertir.
Páginas de entrada. Por qué páginas llegan los usuarios. A menudo no es la portada, sino una página de servicio o un artículo del blog. Esas páginas merecen especial cuidado.
Dispositivo. Si la mayoría de visitas son móviles pero casi todas las conversiones vienen de escritorio, es muy probable que haya un problema en la experiencia móvil.
Abandono en pasos clave. En un proceso de reserva o compra, en qué paso se van los usuarios. Suele señalar un problema concreto: un campo confuso, un coste inesperado, un error.
Métricas que conviene no sobrevalorar
- Visitas totales: sin contexto, no significan nada.
- Tiempo en la página: que alguien pase mucho tiempo puede significar interés… o que no encuentra lo que busca.
- Seguidores o “me gusta”: útiles para marca, pero no equivalen a clientes.
Herramientas para empezar
Google Analytics 4 es la opción más extendida y gratuita, aunque su configuración puede resultar compleja y requiere consentimiento de cookies.
Existen alternativas más sencillas y respetuosas con la privacidad, como Plausible, Fathom, Matomo o las analíticas integradas en plataformas de alojamiento como Vercel. Muestran menos detalle, pero lo esencial se entiende de un vistazo.
Google Search Console es imprescindible y complementaria: muestra por qué búsquedas apareces en Google, cuántas veces te hacen clic y si hay problemas técnicos de indexación.
Configurar bien desde el principio
Una analítica mal configurada es peor que no tenerla, porque lleva a decisiones equivocadas. Lo básico:
- Registrar como eventos las conversiones reales (envío de formulario, clic en el teléfono, reserva completada).
- Excluir las visitas internas de tu propio equipo.
- Etiquetar correctamente los enlaces de campañas para saber qué funciona.
Mirar los datos con regularidad
No hace falta revisar la analítica cada día. Una revisión mensual con tres preguntas suele bastar: ¿cuántas conversiones ha habido?, ¿de dónde han venido?, ¿qué ha cambiado respecto al mes anterior? Con eso ya se toman mejores decisiones que la mayoría.